viernes, 9 de marzo de 2012

cable a tierra

Era un hombre terco, sin noción de sus acciones, inteligente, sabía todo lo que quisieras preguntarle, creador, de una increíble imaginación, deportista, competidor, pero siempre de buen corazón aunque sus acciones no lo demostraban.
Tenía un hermano un poco más chico que el, el cual no era muy inteligente como el, ni tan deportista como el, y mucho menos activo.
A pesar de terribles diferencias, ambos se querían, pero era un amor extraño. El hombre terco, maltrataba sin darse cuenta al hermano, y el hermano, lleno de rabia por ser maltratado, le devolvía el mismo trato a él.
Así era como se peleaban todo el tiempo.
El hombre terco negaba su acción en las peleas, negaba participar de alguna manera en las peleas, cuando, la mayor parte, las iniciaba él.
El hermano, sufría horrores estas peleas, y se preguntaba como hacer para que su hermano mayor sintiera lo mismo, pero no se atrevía a realizar esas terribles cosas, porque sabía que no era justo, pero su ser se llenaba de ira.
Ambos se adoraban, su amor era fuerte, habían pasado a través de muchas cosas, pero con cada pelea, algo de ellos se desvanecía un poco, se consumían en la rabia. El fuego siempre quema, y siempre deja cenizas, pero estas cenizas, no volverán a ser fuego nunca.
No hablaban mucho del tema, el hermano menor lo había intentado, pero el hermano mayor era terco, no oía, y no le importaba demasiado, sabía que todo saldría bien porque se querían y porque además (lo más importante) el no le veía tanta importancia como su hermano.

Una tarde, luego de una fuerte discusión, el hermano menor se marchó. Prometió nunca volver hasta que el terco dejara de menospreciarlo y viera que el realmente lo apreciaba como para echar todo a perder.
El terco, enfurecido, pateó la pared y gritó fuertemente "vos no te vas, yo me voy. Y creeme que nunca más me volverás a ver", golpeó la puerta al salir.

Lo que su hermano no sabía, era que además de ser terco, era un gran orgulloso.



A pesar de 15 años juntos, el hermano mayor se marcó y, como dijo, nunca volvió.

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