Su rostro mostraba concentración, y amor por lo que hacía. Nunca creí ver tanto amor, tanta pasión, tanta admiración hacía algo, pero él me mostró todo eso solamente con practicar una canción en el piano.
Oía enamorada la canción, escuchaba el sonido de cada tecla y trataba de compenetrarme con ellas. Era inigualable, e incomparable lo que sentí en ese momento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario